La reciente ola de suspensiones de aerolíneas internacionales, sumada a alertas de seguridad aérea y decisiones políticas del gobierno venezolano, ha redefinido el rol del aeropuerto de Maiquetía y la importancia de las aerolíneas nacionales. Mientras el país se aísla del tráfico global, el sistema doméstico intenta sostener la conectividad en un escenario cada vez más incierto.
El 29 de noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos Donald J. Trump lanzó una declaración que sacudió los cielos latinoamericanos: “Todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: por favor consideren que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela está cerrado en su totalidad”.
Esa advertencia, emitida a través de su plataforma social, marca un nuevo escalón de tensión geopolítica en la región —en un contexto de despliegues militares en el Caribe y acusaciones mutuas entre Washington y el gobierno venezolano. Pocas horas después, desde Caracas rechazaron el anuncio como una “amenaza colonialista” que atenta contra la soberanía del país, un llamado que promete alterar profundamente el mapa aéreo regional.
Este giro abrupto redefine —para el presente inmediato— el papel del aeropuerto internacional de Maiquetía como centro aéreo: de hub de conexiones, a epicentro de un conflicto diplomático y geopolítico en constante expansión.

Maiquetía en el ojo de la tormenta
El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía continúa siendo el corazón del sistema aéreo venezolano. A lo largo de décadas funcionó como un potente centro de conexión entre Sudamérica, Europa y el Caribe. Pero la crisis política, la caída del tráfico internacional y las tensiones con varios gobiernos han reducido su alcance a su mínima expresión en 25 años. Aun así, Maiquetía sostiene la mayor parte del tráfico internacional, de carga y de pasajeros del país, lo que lo convierte en un hub indispensable en un contexto de aislamiento creciente.
El aeropuerto, con terminales nacional e internacional operativas y una extensa infraestructura construida para un volumen de tráfico hoy menguado, resiste por inercia histórica más que por dinamismo. Las conexiones con Europa —tradicionales motores de actividad— se han ido extinguiendo: cada mes, menos aerolíneas extranjeras mantienen operaciones estables, y las que aún vuelan lo hacen con frecuencias reducidas y bajo cautela.
Aerolíneas nacionales: columna vertebral de un sistema bajo presión
El repliegue de aerolíneas internacionales no dejó al país totalmente incomunicado: permitió que las compañías venezolanas ganaran protagonismo. Conviasa, la aerolínea estatal, opera la mayor flota y concentra rutas nacionales y algunas internacionales estratégicas. Le siguen empresas privadas como LASER Airlines, Avior, Rutaca, Turpial Airlines y Aerolíneas Estelar, que han logrado sostener parte de la demanda con vuelos domésticos y operaciones puntuales hacia destinos del Caribe y Suramérica.
Estas aerolíneas han ampliado rutas internas para conectar al país a pesar de las dificultades técnicas y financieras. Muchas trabajan con flotas envejecidas, requieren repuestos costosos o difíciles de importar por las sanciones, y deben enfrentar la caída del poder adquisitivo del pasajero venezolano. Aun así, mantienen la operatividad y han inaugurado varias rutas domésticas en el último año, intentando responder a una demanda que, aunque modesta, sigue siendo estable.
La tormenta diplomática: cancelaciones, advertencias y revocaciones
El punto de inflexión más reciente ocurrió tras una alerta de seguridad emitida por autoridades estadounidenses, que advirtió sobre actividad militar inusual y riesgos de interferencias en el espacio aéreo venezolano. Ante esa advertencia, al menos seis aerolíneas internacionales —entre ellas Iberia, TAP, LATAM, GOL, Avianca y Turkish Airlines— suspendieron vuelos de manera preventiva.
La respuesta del gobierno venezolano fue inmediata: anunció la revocación de las concesiones de todas estas aerolíneas, acusándolas de alinearse a lo que calificó como “acciones de presión extranjera”. El resultado fue drástico: una caída cercana al 25 % en los vuelos semanales hacia el exterior, afectando especialmente rutas de alta demanda como Madrid, Lisboa y Estambul.
Esto redujo la conectividad internacional del país a niveles críticos. Para miles de pasajeros, las opciones para salir o entrar a Venezuela se han vuelto más costosas, más lentas y más imprevisibles. Para el país, significó perder vínculos comerciales, turísticos y de movilidad esenciales.

Un hub en aislamiento: problemas estructurales que se profundizan
La reducción de conexiones internacionales agrava problemas preexistentes. El país depende cada vez más de sus aerolíneas nacionales, que cumplen funciones esenciales pero carecen del alcance, modernización y capacidad de sus pares internacionales. La infraestructura aeroportuaria, aunque funcional, requiere inversiones sustanciales. Y el ámbito diplomático sigue siendo determinante: sin acuerdos bilaterales estables, la reapertura de rutas internacionales resulta improbable.
A ello se suma el impacto económico: menos vuelos significan menos turismo, menos carga aérea y menos intercambio comercial. El país queda así más desconectado de centros financieros y logísticos globales, un obstáculo adicional para cualquier esfuerzo de reactivación económica.
Omisiones que dificultan la seguridad aeronáutica del país
Aunque IATA ha manifestado su preocupación por la situación del espacio aéreo venezolano y ha pedido “mayor claridad” a las autoridades locales para poder evaluar su seguridad, no ha confirmado que Venezuela cumpla actualmente con los estándares globales que exigen un entorno estable y predecible. Por su parte, la FAA —a través de su programa de evaluación IASA— ya había otorgado a Venezuela una “Categoría 2” en seguridad operacional, lo que significa que su autoridad aeronáutica no cumple con los requisitos mínimos reconocidos por la OACI en regulación, supervisión y estándares técnicos.
Recientemente, tras una oleada de advertencias por actividad militar, interferencias de navegación y riesgos potenciales, decenas de aerolíneas internacionales suspendieron sus vuelos al país y evitaron sobrevolar su espacio aéreo.
En este contexto, IATA instó a que cualquier reapertura o operación aérea se apoye en “cooperación, transparencia y normas claras”, dejando en evidencia que —al menos por ahora— la seguridad aérea en Venezuela no reúne las condiciones de certeza exigidas internacionalmente.
Las deudas del Estado venezolano con las compañías aéreas
El Estado venezolano arrastra una deuda histórica con varias compañías aéreas internacionales derivada de pasajes vendidos en bolívares cuyos ingresos no pudieron ser repatriados —o lo fueron parcialmente— debido a las estrictas regulaciones cambiarias y controles de capital del país.
En un momento emblemático del problema, la International Air Transport Association (IATA) alertó que el monto adeudado ascendía a unos 4.100 millones de dólares, una carga financiera que obligó a muchas aerolíneas a reducir inmediatamente sus operaciones hacia Venezuela, y en algunos casos, retirarse del mercado por el riesgo de no ser pagadas, tal como señalaba International Airport Review.
Incluso compañías socias de códigos compartidos internacionales sufrieron cancelaciones de vuelos debido a impagos: por ejemplo, la Aerolíneas Argentinas denunció en 2022 que la aerolínea estatal venezolana Conviasa le debía 1,3 millones de dólares por servicios prestados años atrás.
Este cúmulo de deudas —sumado al deterioro macroeconómico y al control cambiario— ha erosionado severamente la confianza del sector aéreo internacional en operar hacia Venezuela, profundizando la crisis de conectividad del país.
| Año / Período | Aerolínea / Entidad | Monto estimado o reportado | Descripción del caso |
|---|---|---|---|
| 2014 | Varias aerolíneas internacionales (según IATA) | USD 4.100 millones | IATA denuncia que Venezuela retiene fondos por ventas de boletos realizados en bolívares; el Estado no liquida divisas a aerolíneas. Inicio del éxodo masivo de compañías. |
| 2015–2016 | American Airlines, Lufthansa, LATAM, Air Canada, Alitalia, entre otras | — (sin cifras desagregadas) | Varias aerolíneas suspenden o reducen operaciones ante la imposibilidad de repatriar ingresos. IATA confirma que la deuda se mantiene casi intacta. |
| 2017–2019 | Aerolíneas internacionales que aún operaban parcialmente | Deuda congelada (sin pagos significativos) | El Estado venezolano no realiza mayores desembolsos. La deuda permanece como una de las mayores del mundo en materia aérea. |
| 2020–2021 | Compañías con rutas suspendidas por pandemia y controles | — | No hay avances sustanciales. La deuda se mantiene y ninguna aerolínea informa pagos relevantes por parte del Estado. |
| 2022 | Aerolíneas Argentinas / Conviasa | USD 1,3 millones | Aerolíneas Argentinas denuncia públicamente deuda de Conviasa por servicios de código compartido prestados años atrás. |
| 2023–2024 | Diversas aerolíneas internacionales | — | No se reportan pagos oficiales ni mecanismos de compensación. Parte del sector privado considera la deuda “incobrable” mientras sigan vigentes los controles cambiarios. |
| 2025 | Aerolíneas afectadas por nuevas cancelaciones y suspensiones | Sin pagos reportados | Tras las revocaciones de concesiones y el cierre del espacio aéreo, la deuda histórica continúa sin resolverse y se convierte nuevamente en un punto crítico de desconfianza internacional. |
Intervención armada: ¿Venezuela por los aires?
En medio de este escenario, el futuro del hub aéreo venezolano se debate hoy entre la autodependencia, el aislamiento y una incertidumbre mayor: a causa del anuncio del cierre del espacio aéreo sobre Venezuela realizado por Donald Trump el 29 de noviembre de 2025, el tránsito internacional sobrevolando el país quedó signado por una nueva dimensión de presión geopolítica.
En un mensaje en su red social Truth Social, el mandatario escribió: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad”.
Según periodistas locales las aerolíneas nacionales seguirán sosteniendo la conectividad interna y algunas rutas internacionales —incluso se evalúa fortalecer lazos con aliados como Rusia—, como ha sugerido Caracas tras la revocación de concesiones a varias compañías extranjeras.
Pero sin una reapertura diplomática, sin garantías de seguridad en el espacio aéreo, ni una modernización profunda de flota e infraestructura, resulta difícil que Venezuela recupere la densidad aérea global que tuvo en décadas pasadas. Para Trump, en este momento cualquiera que vuele por el espacio aéreo venezolano se considerará parte del narcoterrorismo encabezado, según su gobierno, por Nicolás Maduro.
Hoy el país se encuentra en un nuevo punto de inflexión: podría intentar reconstruir puentes con aerolíneas extranjeras o reforzar rutas alternativas —principalmente hacia países aliados—, pero el costo político, diplomático y logístico es alto. En su defecto, el camino de la autonomía aérea implicará aceptar un aislamiento progresivo del mercado global.
Por ahora, el aeródromo de Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía sigue operativo, aunque con flujos muy limitados. Su rol como hub internacional dependerá más que nunca de decisiones estratégicas: diplomacia, estabilidad geopolítica, garantías de seguridad aérea y voluntad real de reabrir las rutas.
RECUADRO: ¿Qué pasó en el hub aéreo venezolano desde octubre a la fecha?
| Fecha / Período | Evento | Descripción |
|---|---|---|
| Octubre – Noviembre 2025 | Actividad militar inusual | Aumentan reportes de movimientos militares y de interferencias en sistemas de navegación en el espacio aéreo venezolano. Organismos internacionales comienzan a monitorear de cerca la situación. |
| 20 de noviembre de 2025 | Alerta de seguridad aérea | Autoridades estadounidenses emiten una advertencia oficial a pilotos y aerolíneas, señalando “actividad militar en aumento” y posibles riesgos operacionales al volar sobre Venezuela. |
| 21–23 de noviembre de 2025 | Primeras aerolíneas suspenden vuelos | Varias aerolíneas internacionales anuncian suspensiones preventivas. Entre las afectadas: Iberia, TAP Air Portugal, LATAM Colombia, GOL, Avianca y Turkish Airlines. Argumentan razones de seguridad operacional. |
| 24 de noviembre de 2025 | Reacción del gobierno venezolano | El Ejecutivo considera las suspensiones como una “acción alineada con presiones externas” y evalúa posibles medidas administrativas contra las aerolíneas. |
| 26–27 de noviembre de 2025 | Venezuela revoca concesiones | Se anuncia la revocación de las concesiones de las aerolíneas que suspendieron operaciones, acusándolas de “sumarse a acciones de desestabilización”. Rutas clave a Madrid, Lisboa, Bogotá, São Paulo y Estambul quedan afectadas. |
| Finales de noviembre de 2025 | Caída en la conectividad | La salida de aerolíneas reduce un 24 % los vuelos internacionales (de 105 a 79 semanales). Aerolíneas nacionales intentan compensar, pero carecen de capacidad para sustituir rutas de largo alcance. |
| Principios de diciembre 2025 | Aumento de dependencia interna | El tráfico internacional queda prácticamente sostenido por Conviasa, LASER, Avior, Estelar, Turpial y Rutaca. El país entra en su mayor aislamiento aéreo en más de dos décadas; el mercado doméstico crece levemente, aunque el sistema se ve estresado. |
| Actualidad | Un hub en pausa | Maiquetía opera sin paralización, con menor flujo internacional y sin perspectivas inmediatas de normalización. La reanudación de rutas depende de disipación de alertas, negociaciones diplomáticas y condiciones de seguridad. |
