Cuando el lujo se mide por lo que se conserva y no por lo que se agrega, el proyecto cambia de escala. En Oltrarno, La Réserve Firenze reúne seis residencias privadas dentro de un palazzo del siglo XV, con diseño contemporáneo y una hospitalidad más íntima.
La Réserve Firenze abrió sus puertas el 16 de octubre en el barrio florentino de Oltrarno, dentro de un palazzo del siglo XV que durante gran parte de su historia funcionó como residencia privada.
Cuatro años de restauración
La obra estuvo a cargo de sus propietarios, Grégory y Olivia Marciano, junto con el estudio parisino Gilles & Boissier, y demandó cuatro años. En el proceso aparecieron frescos, techos de madera pintada y detalles arquitectónicos que habían quedado ocultos con el tiempo.
Seis residencias, seis lenguajes
En lugar de unificar los ambientes bajo un único estilo, el proyecto preservó las diferencias de cada espacio. Las seis residencias tienen proporciones, luz y detalles propios, con materiales como la pietra serena, obras de arte y tapices antiguos.
La propuesta combina la intimidad de una vivienda con servicios de hotel: cada residencia cuenta con cocina, sala de estar y mayordomo dedicado. El edificio suma un patio interior, una biblioteca especializada en arte y diseño italiano, una sala privada y una terraza con vistas a la ciudad.

Otra idea de lujo
La intervención plantea un lujo que va más allá de los materiales costosos o la tecnología: el valor está en recuperar la memoria arquitectónica, respetar las particularidades del edificio y hacerlas convivir con las necesidades actuales. En una ciudad donde el patrimonio forma parte de la vida cotidiana, ofrece una lectura sobre cómo restaurar sin borrar y modernizar sin convertir todos los espacios en escenarios idénticos.

