La diseñadora Caro Silva presenta una cápsula de carteras de cuero vacuno con intervenciones artísticas realizadas a mano junto a la artista visual María Fernanda Nóblega. Una propuesta que combina diseño clásico, piezas únicas y una defensa del trabajo y la producción nacional.
Silva suma una nueva apuesta a su colección primavera-verano con una cápsula que cruza el diseño de carteras con el arte. La propuesta, desarrollada junto a la muralista María Fernanda Nóblega, incorpora intervenciones artísticas realizadas a mano sobre piezas de cuero vacuno, con flores, trazos y detalles que hacen que cada modelo sea único e irrepetible.
El formato amplio pero elegante de cada pieza combina estilo y funcionalidad para el uso cotidiano, mientras que la intervención manual le aporta una identidad visual propia. El resultado es una cartera que conserva su practicidad, pero suma el valor de una pieza trabajada con una mirada artística.
La idea también abre una manera diferente de pensar un regalo. Cuando se busca algo especial, muchas veces el valor está en encontrar un objeto que represente a quien lo recibe. En esta cápsula, los trazos y las flores convierten cada cartera en una pieza personal, con detalles que no se repiten exactamente de la misma manera.
Pero el universo de Caro Silva no se agota en el diseño. Detrás de cada producto hay una cadena de trabajo que merece ser reconocida.
Y el cuero, en particular, tiene una relación histórica con la Argentina, ligada a la tradición ganadera, a los oficios y a una cultura productiva que transformó esta materia prima en parte de nuestra identidad.
Para Silva, apostar por lo nacional implica mirar más allá de la etiqueta. Significa reconocer a quienes participan de la producción, desde las curtiembres y los talleres hasta el diseño, el packaging, la comunicación y los puntos de venta.
Son al menos seis rubros que forman parte de una misma cadena y que necesitan que la actividad se mantenga para seguir trabajando.
“Yo creo que tenemos que apostar a nuestro país, tenemos que ayudar a toda esa gente que está trabajando hoy”, sostiene la diseñadora. Su preocupación tiene un nombre concreto, los talleres que cierran después de años de actividad.
“A mí me da mucha tristeza cuando me entero que cierran talleres, que están hace mucho tiempo”, cuenta. Frente a esa realidad, expresa con claridad qué espera de su trabajo. “A mí lo único que me interesa es que los talleres se desborden”.
La calidad y la durabilidad también ocupan un lugar central en su manera de pensar el negocio. Silva prefiere ajustar los costos para ofrecer un producto que justifique la inversión y acompañe a su dueña durante mucho tiempo.
“Prefiero afilar mucho, afilar el lápiz, los costos y que te lleves algo que no te vas a arrepentir”, explica.
Su mirada incluye, además, una forma colaborativa de entender el trabajo entre emprendedores. Recomendar a una colega o compartir oportunidades puede contribuir a que otros talleres consigan nuevos pedidos.
“Cada marca tiene su estilo, su identidad y su público, y el crecimiento de una no necesariamente tiene que producirse a costa de otra”, dice.
La nueva cápsula reúne esas dos dimensiones del trabajo de Caro Silva. Por un lado, la búsqueda estética, con carteras clásicas que incorporan una intervención artística y se distinguen por sus detalles. Por otro, una concepción de la producción que pone en valor los oficios, el trabajo local y la posibilidad de construir una identidad propia a partir de lo que sabemos hacer.
Más info en IG @caro.silva.carteras
