Booking.com dio a conocer detalles de AgentHub, una plataforma interna que permite a sus equipos crear agentes de inteligencia artificial especializados. Estos agentes pueden usar información de alojamientos, recomendaciones, servicios internos y otras herramientas para resolver tareas específicas. La información fue publicada por PhocusWire.
Según la empresa, la infraestructura permite desplegar un agente en cuestión de horas. La idea es que cada equipo pueda construir soluciones a medida sin partir de cero cada vez, con una lógica modular.
Un primer caso: el asistente de propiedades
Uno de los primeros usos es un asistente que responde preguntas sobre propiedades. Para hacerlo, consulta sistemas internos y calcula distancias y tiempos de traslado hacia puntos de interés. Es el tipo de consulta que hoy el viajero suele resolver abriendo varias pestañas: cuán lejos queda el hotel del centro, de una playa o de una estación.
La diferencia está en el funcionamiento. El asistente no se limita a redactar una respuesta, sino que decide qué herramienta necesita para completarla.
De responder a ejecutar
Ese es el punto central de la noticia. Los primeros chatbots turísticos se concentraban en conversar y devolver información. La arquitectura agéntica apunta a que el sistema planifique, elija recursos y resuelva una tarea de principio a fin.
Para una de las mayores plataformas de reservas del mundo, el cambio es operativo y no solo tecnológico. Puede tener consecuencias en tres frentes:
- Reservas: la búsqueda y la comparación podrían volverse más conversacionales y menos dependientes de filtros manuales.
- Distribución hotelera: si los agentes median entre el viajero y la oferta, la forma en que los alojamientos presentan su información cobra más peso.
- Atención al viajero: consultas hoy resueltas por personas o por flujos rígidos podrían pasar a agentes especializados.
Lo que viene
El desarrollo sigue en evolución. Booking.com prevé incorporar colaboración entre múltiples agentes, memoria, personalización y capacidades multimodales. En otras palabras, agentes que trabajen en conjunto, recuerden preferencias del viajero y procesen no solo texto sino también otros formatos, como imágenes.
Por ahora se trata de una plataforma interna: no hay detalles sobre cuándo ni cómo estas capacidades llegarán de forma amplia al usuario final. Lo que sí deja ver es hacia dónde se mueve la industria: de los chatbots aislados a equipos de agentes conectados con los sistemas de reservas.
