Del pasajero al consumidor turístico: cómo la conectividad, las experiencias y los pagos transforman el negocio de los viajes

Civitatis

La conversación del turismo suele girar en torno a cuántos viajeros llegan. Las noticias de las últimas semanas sugieren que la pregunta de negocios es otra: qué ocurre con cada viajero una vez que se mueve. Cuánto se queda, qué consume, a quién le compra y qué tan fácil le resulta pagar.

Tres movimientos, que se repiten en destinos y tecnologías muy distintos, ayudan a leer ese cambio.

1. Cambia la intermediación

Booking.com presentó AgentHub, una plataforma interna para crear agentes de IA capaces de decidir qué herramientas usar para resolver una tarea, como calcular distancias y tiempos de traslado desde una propiedad. La compañía afirma que puede desplegar un agente en cuestión de horas.

La tecnología no elimina automáticamente al intermediario, pero puede modificar su función. Si los agentes median entre el viajero y la oferta, la forma en que hoteles, operadores y agencias presentan su información, y el valor de asesoramiento que agregan, pasa a ser un diferencial. La misma lógica aparece en el avance de las herramientas que las mayoristas destinan al asesoramiento profesional.

2. Los destinos buscan más valor por visita

Cuatro casos recientes apuntan en esa dirección:

  • Buenos Aires eligió proyectos de «Otra vuelta, Buenos Aires» entre 79 propuestas para llevar visitantes a Parque Chas, el Once, Liniers y Caballito, con la idea de repartir la actividad entre más barrios y comercios.
  • Rosario programó 37 congresos, ferias y encuentros en octubre, distribuidos en 28 días. Una agenda así puede sostener la demanda de hoteles y restaurantes más allá de los fines de semana.
  • Bariloche a la Carta reúne a más de 90 locales y muestra cómo la gastronomía puede ser el motivo del viaje y no un servicio complementario.
  • Valparaíso proyecta 30 recaladas de cruceros, un 25% más, pero el dato clave es que nueve incluirán al menos una noche en puerto, con 13 noches acumuladas previstas.

El hilo común es que el valor no depende solo de cuántos llegan, sino de cuánto tiempo permanecen y cuánto circula su gasto entre comercios locales.

3. La experiencia depende de lo que no se ve

La infraestructura suele pasar inadvertida hasta que falla. Las obras en Ezeiza, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, llevan a American a suspender operaciones y a otras aerolíneas a sumar escalas técnicas, con impacto en tiempos, conexiones y planificación de viajes corporativos y turísticos.

En el otro extremo, el pago. Prex amplió sus pagos internacionales con QR para viajeros chilenos, con conversión automática de moneda, confirmados en Argentina, Perú, Bolivia y Colombia, además de Pix para Brasil. Reducir la fricción del cambio de moneda puede favorecer el consumo en destino.

Los indicadores que importan

Un enfoque de negocios obliga a mirar métricas que la información disponible todavía no ofrece:

  • Duración de la estadía.
  • Gasto por visitante.
  • Consumo de experiencias.
  • Participación de comercios locales.
  • Intermediación comercial.
  • Facilidad de pago.

Ninguna de las iniciativas analizadas incluye cifras de gasto, ocupación o adopción, por lo que su impacto económico sigue siendo una hipótesis. Esa es, justamente, la oportunidad: quien logre medir estos indicadores podrá discutir el turismo con datos de negocio y no solo con volumen de pasajeros.

Marsolaire Quintana

Soy escritora de no ficción. Me especializo en negocios corporativos y lifestyle. Gusto de las buenas pailas, los destilados con carácter y las fragancias perdurables.