Los “espacios líquidos”, oficinas vivas y cambiantes que se adaptan al ritmo de las personas, fomentan la conexión entre equipos y potencian la productividad. Han surgido en un entorno laboral que evoluciona a gran velocidad, las empresas se enfrentan al desafío de crear espacios que acompañen nuevas formas de trabajo más ágiles, colaborativas y flexibles. En este sentido, WeWork – compañía líder a nivel mundial en espacios flexibles de trabajo – realiza un breve análisis sobre este fenómeno.
Inspirado en las ideas del sociólogo Zygmunt Bauman, el concepto de “liquidez” describe una época en la que todo está en constante transformación: los vínculos, las estructuras y también la forma de trabajar. En esta llamada “modernidad líquida”, las condiciones cambian más rápido de lo que los hábitos logran consolidarse, y esa flexibilidad permanente se refleja también en el ámbito laboral. Así como la vida líquida no mantiene una forma fija, los espacios de trabajo del presente deben ser capaces de adaptarse, fluir y transformarse de acuerdo a las necesidades de los colaboradores y empresas.
Bajo esta premisa, las oficinas líquidas son dinámicas, adaptables y orientadas a la experiencia del usuario, que rompen con la rigidez de los espacios tradicionales y se transforman según las necesidades de los equipos. En lugar de contar con un diseño fijo, estos espacios permiten una configuración fluida, con mobiliario modular, tecnología integrada y zonas que favorecen tanto la colaboración como el trabajo individual.
Con esto en mente, existen algunos beneficios concretos asociados a la adopción de estos espacios:
Aumenta la eficiencia y la productividad: Una oficina líquida es flexible y moldeable, se adapta a cada tarea y momento del día. Ofrece espacios tranquilos para la concentración, áreas abiertas para la colaboración y rincones para el descanso, creando un entorno equilibrado que favorece el bienestar, la inspiración y una mayor productividad.
Mayor colaboración y conexión entre equipos: Estos espacios están pensados para favorecer el intercambio constante de ideas. Su diseño modular permite crear zonas de reunión espontánea, promover la creatividad y fortalecer el sentido de comunidad entre personas y áreas.
Optimización del uso del espacio físico: Las oficinas se ajustan en tiempo real a las necesidades de colaboradores y empresas, evitando metros cuadrados desaprovechados. Esto permite a las compañías reducir costos operativos y aprovechar mejor sus recursos.
Fomento de la presencialidad con propósito: De acuerdo con el informe “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral” elaborado por WeWork junto a la consultora Michael Page, en Argentina, casi la mitad de los trabajadores se desempeña bajo un modelo híbrido con una política clara de presencialidad, en línea con la preferencia del 59% que elige asistir dos días por semana. Sin embargo, en los últimos años cada vez más compañías optan por dejar atrás el home office y adoptar esquemas presenciales como su modelo principal de operación. En ese marco, los espacios líquidos ofrecen el equilibrio ideal: oficinas flexibles y dinámicas que hacen que la presencialidad vuelva a tener sentido y propósito.
“El trabajo ya no se mide en metros cuadrados, sino en experiencias. A medida que las dinámicas laborales evolucionan, las empresas buscan entornos que acompañen esta transformación.
En este contexto, gana relevancia el concepto de espacios líquidos: oficinas flexibles y dinámicas que rompen con los límites del modelo tradicional para ofrecer entornos más humanos, eficientes y conectados.
En WeWork entendemos que esa flexibilidad es esencial en un entorno en constante cambio, por eso ofrecemos soluciones de vanguardia que se adaptan a las necesidades de emprendedores, startups y grandes corporaciones, con membresías y servicios diseñados para garantizar escalabilidad y eficiencia operativa”, señaló Rocio Robledo, Directora de WeWork Cono Sur.
