Jacqueline Mora: “El viajero argentino conectó con República Dominicana”.

Jacqueline Mora República Dominicana

La viceministra de Turismo de República Dominicana, Jacqueline Mora, analiza el crecimiento sostenido del mercado argentino, que podría alcanzar el medio millón de visitantes en 2026. Mayor conectividad aérea, promoción basada en datos, capacitación de agentes de viajes y una oferta que se extiende más allá de Punta Cana forman parte de una estrategia desarrollada durante los últimos cuatro años.

República Dominicana atraviesa un momento de expansión en el mercado argentino. Entre enero y agosto de 2026, las llegadas desde Argentina crecieron un 13% y las autoridades dominicanas proyectan cerrar el año con alrededor de 500.000 visitantes, frente a los 440.000 registrados en 2025.

El crecimiento coincide con una ampliación de las rutas y frecuencias aéreas, pero también con una estrategia destinada a diversificar los lugares visitados dentro del país. Punta Cana continúa siendo la principal puerta de entrada, aunque destinos como La Romana, Miches, Puerto Plata, San Pedro de Macorís y Juan Dolio comienzan a ocupar un lugar cada vez más visible en las decisiones de los viajeros.

En el marco de la Feria Internacional de Turismo de América Latina, FIT 2026, donde República Dominicana participa como País Invitado de Honor, Negocios y Placer conversó con Jacqueline Mora Báez, viceministra de Turismo, acerca de las razones que explican este crecimiento y de las perspectivas para los próximos años.

República Dominicana se ha transformado en un destino elegido por los argentinos durante todo el año. ¿Cómo lograron superar la concentración de los viajes en la temporada de verano?

Es el resultado de una estrategia que venimos desarrollando durante los últimos cuatro años. La República Dominicana cuenta con una oficina de turismo en Argentina desde hace mucho tiempo, pero regresamos al mercado con una estrategia renovada cuyo primer objetivo fue aumentar la conectividad.

El argentino quiere salir, viajar y vacacionar. Existe una cultura del viaje muy fuerte en este país. Por eso trabajamos para incorporar más vuelos directos y también para fortalecer la conectividad indirecta mediante aerolíneas como Avianca y Copa Airlines.

El segundo paso fue lanzar un programa de fidelización para agentes de viajes. Actualmente tenemos más de mil agentes argentinos vinculados con el destino, con quienes mantenemos contacto y realizamos capacitaciones de manera permanente. Eso también ha contribuido al crecimiento.

¿La diversificación de la oferta dominicana influyó en ese resultado?

Sí. Hemos desarrollado y promovido nuevos destinos, y el argentino es un viajero muy curioso. Punta Cana sigue teniendo una demanda muy importante y La Romana gusta muchísimo, pero ahora también vemos una fuerte presencia de argentinos en Miches, que es uno de nuestros nuevos destinos.

Además, están viajando a Puerto Plata, San Pedro de Macorís y Juan Dolio. Incluso hay argentinos que están comprando apartamentos en República Dominicana.

Creo que coinciden varios factores: existe un momento favorable en la economía argentina, un buen momento para el turismo dominicano, más conectividad y una mayor diversificación de la oferta.

A eso se suma la estabilidad de un destino que lleva alrededor de 50 años desarrollando su actividad turística. No somos un país que hoy está bien y mañana mal. República Dominicana representa una apuesta segura para el viajero.

Dentro de las alternativas del Caribe, ¿qué diferencial ofrece República Dominicana?

Tenemos un componente humano muy importante. Compartimos el idioma, existe una gran cercanía entre nuestros pueblos y las relaciones bilaterales son cada vez mejores.

Durante estos años triplicamos nuestra presencia en Argentina. Fortalecimos la oficina de turismo, aumentamos las visitas de representantes del Ministerio, participamos en acontecimientos relevantes para el público argentino y ampliamos la inversión publicitaria y la presencia de la marca en los medios que utiliza el viajero.

Hemos trabajado sobre un mercado que responde bien. El argentino viaja a República Dominicana para descansar y disfrutar de una experiencia segura. Nosotros recibimos a un muy buen turista y le ofrecemos, a cambio, seguridad, descanso y buen servicio.

Uno de los indicadores más importantes es la cantidad de argentinos que manifiestan su intención de regresar. ¿Cómo se construye esa fidelidad?

Creo profundamente que el ser humano, por su propia naturaleza, conecta con determinados lugares. Y el argentino conectó con República Dominicana.

Hay viajeros que llegan a una ciudad y sienten inmediatamente que encontraron un lugar especial. Algo parecido sucede con los argentinos que nos visitan: cada vez que regresan sienten que existe un vínculo familiar con el destino.

El viajero argentino es muy familiero, sin importar si se trata de su familia de origen o de los vínculos que construye durante el viaje. Una de sus características es que hace amigos en República Dominicana, porque el dominicano es cálido. Esa relación humana ayuda a explicar por qué tantas personas desean volver.

Además de esa conexión afectiva, ¿cuánto han incidido las políticas sostenidas de promoción?

Son fundamentales. El turismo consiste en desarrollar un destino donde las personas se sientan seguras y cómodas, disfruten de la experiencia y quieran regresar. Pero primero hay que facilitarles la llegada. Por eso impulsamos políticas para aumentar la conectividad.

Después debemos comunicar qué pueden encontrar, qué novedades existen y cuáles son las experiencias disponibles. El turismo tiene una complejidad mucho mayor de la que a veces se percibe.

Nosotros hemos desarrollado un sistema basado en datos. Cuando un turista termina su viaje, realizamos una encuesta: le preguntamos qué le gustó, qué no le gustó, qué podríamos mejorar y qué otras cosas desearía encontrar. A partir de esas respuestas fortalecemos continuamente el destino.

¿Existen similitudes entre argentinos y dominicanos que favorezcan esta relación?

Sí. El argentino es muy pasional: cuando quiere algo, lo quiere verdaderamente. El dominicano también es así. En eso tenemos mucho en común.

Realizamos actividades en unas 30 ciudades argentinas por año y la respuesta del público es extraordinaria. El ministro de Turismo siempre comenta que pocos públicos participan como el argentino: se ríen, aplauden, bailan y se involucran en cada propuesta.

Durante uno de nuestros últimos encuentros, todos terminaron bailando sobre el escenario. A veces, por la distancia geográfica, se puede pensar que Argentina es un país frío, pero sucede todo lo contrario. Es ese “calor austral” del que se habla.

La proyección para 2026 es alcanzar el medio millón de visitantes argentinos. ¿A qué atribuye ese logro?

En primer lugar, ahora es más fácil viajar. Hay mayor conectividad, precios competitivos y un contexto económico y cambiario que permite que más argentinos salgan del país.

También influye el conocimiento del destino. Las personas suelen regresar a los lugares que conocen y donde tuvieron una buena experiencia.

El año pasado recibimos alrededor de 440.000 argentinos y este año proyectamos llegar al medio millón. Pero lo más importante es que se trata de medio millón de visitantes satisfechos.

También es un público exigente. A veces se repite el prejuicio de que los argentinos son distantes o difíciles, pero nuestra experiencia es diferente. Valoran mucho el servicio y prestan atención a cada detalle. Eso también nos exige mantener altos estándares.

¿Qué planes de promoción preparan para el próximo verano argentino?

Damos seguimiento permanente a las búsquedas y a la intención de viaje. Para los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero registramos más de un millón de búsquedas realizadas desde Argentina relacionadas con viajes a República Dominicana. El punto más alto aparece en enero, aunque diciembre también muestra un nivel muy elevado.

Nuestra primera línea de trabajo es aumentar las frecuencias para facilitar la llegada. También estamos desarrollando acuerdos con nuevos operadores y mantendremos las capacitaciones para agentes de viajes.

Para nosotros, la capacitación no es negociable. La realizamos en todos los mercados emisores porque necesitamos que quienes comercializan el destino conozcan su diversidad y puedan asesorar correctamente al viajero.

¿La estrategia buscará ampliar la presencia fuera de Buenos Aires?

Sí, y es un dato muy interesante. En numerosos mercados internacionales, la capital concentra entre el 50% y el 60% de los viajeros. En Argentina, Buenos Aires representa alrededor del 36%. Eso demuestra la importancia que tienen las provincias.

Mendoza volverá a contar con conexión aérea después de la pausa estacional y estamos trabajando para llegar desde más ciudades argentinas. Tener vuelos internacionales directos desde cuatro ciudades del interior es un verdadero lujo en el contexto actual.

Esta descentralización es estratégica porque evita que todos los pasajeros tengan que trasladarse primero a Buenos Aires. Hace que el viaje sea más sencillo, reduce costos y abre el Caribe a nuevos mercados regionales.

¿Cómo se logró que República Dominicana fuera elegida País Invitado de Honor de FIT 2026?

Es el resultado de varios años de construcción de relaciones con las autoridades y con el sector turístico argentino. Desde hace tiempo queríamos tener una participación de esta magnitud y trabajamos de manera decidida para conseguirla.

Existe una relación estrecha entre las autoridades turísticas de ambos países. Hemos recibido delegaciones argentinas en República Dominicana, organizamos encuentros con operadores y avanzamos en asuntos importantes para la relación bilateral, como la eliminación de visas.

Todo fue pensado para fortalecer el intercambio turístico. Ser País Invitado de Honor no es un hecho aislado, sino una consecuencia de ese trabajo sostenido.

En el plano personal, ¿qué significa para usted la relación entre República Dominicana y Argentina?

Tengo que reconocer que existe un sesgo personal: estoy casada con un argentino y tengo un hijo argentino. Para mí, Argentina es un país fantástico.

La primera vez que vine fue hace 30 años. Llegué de vacaciones cuando vivía en Chile y, muchos años después, conocí al argentino que volvió a conectarme con el país.

Me alegra que el crecimiento del turismo también contribuya a mejorar la imagen de los dominicanos en Argentina. Cuando un argentino conoce al pueblo dominicano en su propia tierra, descubre su hospitalidad, su calidez y su manera de relacionarse. Eso ayuda a revisar muchos imaginarios y a construir un conocimiento más cercano entre nuestras sociedades.

La proyección de medio millón de visitantes marca un hito, pero no representa un punto de llegada. La ampliación de las rutas desde las provincias, la promoción de nuevos destinos y el conocimiento cada vez más profundo del viajero argentino anticipan una relación turística todavía en desarrollo. República Dominicana busca transformar el crecimiento actual en un vínculo sostenido, capaz de extenderse durante todo el año y de acercar aún más a dos pueblos que ya encontraron afinidades más allá de la distancia.

Marsolaire Quintana

Soy escritora de no ficción. Me especializo en negocios corporativos y lifestyle. Gusto de las buenas pailas, los destilados con carácter y las fragancias perdurables.