Radisson Hotel Group presentó los primeros resultados de su complemento de búsqueda hotelera para ChatGPT, desarrollado junto con Accenture y OpenAI. Según los datos de la propia cadena, durante julio y agosto la conversión de las visitas procedentes del complemento fue aproximadamente 1,5 veces la de su tráfico de búsqueda orgánica.
Qué permite hacer la herramienta
Dentro de ChatGPT, el viajero puede:
- Descubrir establecimientos de la cadena.
- Comparar tarifas.
- Consultar servicios.
- Visualizar ubicaciones.
El proceso de reserva no ocurre dentro del chat: se completa posteriormente en el sitio de Radisson. Es decir, la conversación funciona como puerta de entrada y la transacción queda en el canal propio de la cadena.
Un desarrollo en seis semanas
El desarrollo demandó seis semanas y utiliza una infraestructura preparada para ampliar las funciones de integración entre sistemas. Es un dato relevante para el sector: sugiere que sumarse a estas interfaces puede ser más rápido de lo que se supone, al menos para una cadena con la escala y los socios tecnológicos de Radisson.
Cómo leer la cifra
El número procede de la propia empresa y corresponde a resultados iniciales. Por sí solo no demuestra que la IA mejore todas las reservas hoteleras. Hay matices a considerar:
- Quien llega desde el complemento ya pasó por una conversación y suele tener una intención de compra más definida.
- La información disponible no precisa el volumen de visitas ni cuántas reservas se concretaron.
- Tampoco se trata todavía de un agente que complete de forma autónoma toda la transacción.
Por qué importa al negocio
La búsqueda hotelera empieza a desplazarse hacia interfaces conversacionales. Para las cadenas, esto abre la oportunidad de fortalecer la venta directa y reducir la dependencia de otros intermediarios. Para agencias y plataformas de distribución, plantea la pregunta inversa: qué lugar ocuparán cuando el viajero descubra y compare hoteles antes de llegar a cualquier buscador o portal.
La señal conecta con el desarrollo de AgentHub en Booking.com: mientras una gran plataforma construye agentes propios, una cadena hotelera decide estar presente en el asistente donde el viajero ya consulta. Ambas estrategias disputan el mismo punto, el momento en que se elige dónde alojarse.
