El otoño es, para muchos motociclistas, la estación más generosa del año. Las temperaturas bajan lo suficiente para que el casco ya no agote, el sol pega diferente sobre las sierras y los viñedos, y los caminos, especialmente en el interior del país, se vacían de turistas apresurados, ofreciendo el momento justo para salir.
Es por esto que KTM Argentina, marca de motocicletas de alto rendimiento, comparte cuatro rutas que atraviesan algunas de las geografías más imponentes del país, para que ningún motociclista deje pasar esta ventana perfecta antes de que llegue el frío.
1. El circuito de las Sierras — Córdoba
La provincia de Córdoba ofrece, en otoño, una combinación difícil de superar: sierras con poco tráfico, pueblos con historia y rutas técnicas que invitan a exigirse. El recorrido clásico parte de la capital cordobesa y trepa hacia Alta Gracia, Traslasierra y el Camino de las Altas Cumbres, un paso de montaña a más de 2.200 metros que, con las primeras heladas del sur, todavía se mantiene transitable y regala paisajes únicos.
El retorno por Villa Dolores y los valles de Calamuchita cierra un circuito de unos 600 kilómetros que puede hacerse en un fin de semana largo o extenderse cómodamente en tres días, sin apuros y con paradas obligadas.
Para este tipo de recorrido, donde el asfalto cede sin previo aviso al ripio y la elevación exige una respuesta de motor sin demoras, la KTM 790 Adventure R es la aliada ideal. Con su suspensión WP Xplor 48 totalmente ajustable, ruedas de radios 21/18 y neumáticos mixtos de serie, está hecha exactamente para ese momento en que el asfalto cede al ripio sin aviso. Una moto que se siente bien en ambos mundos.
2. La Ruta del Vino — Mendoza y San Juan
Pocos escenarios son tan fotogénicos en otoño como los viñedos de Mendoza y San Juan cuando sus hojas se vuelven doradas. La RN40 al norte de Mendoza, combinada con los desvíos hacia las bodegas de Maipú, Luján de Cuyo y Valle de Uco, forma un recorrido tan visual como disfrutable.
Para quienes quieran sumar adrenalina al paisaje, el camino hacia el Paso Internacional El Portillo, siempre que las condiciones climáticas lo permitan, es una de las travesías más imponentes del continente. Aquí es donde una moto con capacidades adventure marca la diferencia y si hablamos de esto no podemos no mencionar a la nueva KTM 1390 Super Adventure S EVO: con su sistema de suspensión semiactiva WP APEX SAT, válvulas magnéticas controladas electrónicamente que adaptan la amortiguación en tiempo real según el terreno y el estilo de conducción, y un motor V-Twin de 1.350 cc y 173 CV, permite transitar sin esfuerzo tanto el asfalto perfecto de las rutas vitivinícolas como los tramos de ripio que aparecen en los accesos más remotos. Una herramienta pensada exactamente para este tipo de escapada.
3. El NOA en colores — Salta, Jujuy y Tucumán
El noroeste argentino tiene algo magnético en otoño: el calor extremo del verano cede, las lluvias del período húmedo se detienen y queda un cielo de una claridad imposible. Los valles Calchaquíes, la Quebrada de Humahuaca y las yungas tucumanas se convierten en un espectáculo de colores que ninguna fotografía termina de capturar bien.
El recorrido recomendado parte de Tucumán, sube por las yungas hacia Tafí del Valle, cruza hacia Cafayate por la ruta de los Valles Calchaquíes y cierra el circuito por Salta y la Quebrada. Cerca de 1.200 kilómetros de puro norte argentino que combinan rutas provinciales, caminos de montaña y pueblos donde el tiempo parece haberse detenido.
En esos caminos de tierra, con ríos que cruzar y senderos que se angostan, la KTM 390 Enduro R demuestra por qué es la dual-sport más completa de su categoría: liviana donde hay que serlo, con 230 mm de recorrido de suspensión, llantas de radios 21/18 y modos Street y Offroad que ajustan acelerador, tracción y ABS según el terreno, con la opción de desactivarlos completamente cuando el camino lo pide.
4. La Patagonia antes del frío — Neuquén y Río Negro
Pocas experiencias en la vida de un motociclista argentino tienen el peso de la Patagonia norte en otoño. Los colores del bosque andino, especialmente la araucaria y el ñire, alcanzan su pico en abril y mayo. El tráfico desaparece casi por completo y los lagos del Circuito Lacustre reflejan un cielo limpio que parece recién pintado.
El clásico circuito que une San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Bariloche, la llamada Ruta de los Siete Lagos es uno de los recorridos más reconocidos del mundo. En temporada alta está abarrotado. En otoño, es otra cosa completamente. Una experiencia que merece al menos cuatro días y una moto a la altura de los kilómetros. Para este recorrido, la KTM 390 Adventure R es la mejor opción: llantas de radios 21/18 con neumáticos Mitas Enduro Trail, 230 mm de recorrido de suspensión WP APEX ajustable y una distancia al suelo que no le cierra puertas a ningún desvío. Liviana, precisa y con el carácter rally que distingue a KTM. Para el motociclista que quiere descubrir más allá de la ruta asfaltada, que quiere doblar hacia un sendero costero o explorar un claro entre los ñires, la 390 Adventure R no pone límites donde el paisaje tampoco los tiene.
Consejo antes de salir
El otoño puede ser generoso, pero también impredecible. Antes de planificar cualquiera de estas rutas, conviene revisar el estado de los pasos de montaña y los caminos de ripio que pueden volverse complicados tras las primeras lluvias frías. Consultar a los organismos viales provinciales y a los grupos de motociclistas locales es siempre una buena práctica. Y, por supuesto, partir con la moto revisada: cadena, frenos, neumáticos y luces en orden.

