Los viajes de trabajo pueden ser entretenidos

Cuando decidí abrir este magazine sobre negocios y entretenimiento en torno a los viajes laborales, lo que menos me imaginé es la gran cantidad de contenidos que se generan a diario sobre este tópico. Si bien me parecía una idea estupenda, dudaba si habría suficiente material y sí, me quedé sorprendida por el número de comunicados o press releases que se emiten. También sobre los estudios e informes muy bien sustentados en encuestas aplicadas a diversidad de muestras poblacionales. Eso sí, todo el material es distribuido de modo muy disperso y sin trazado de lo que significa el vínculo entre cada dato.

“Toda esa información quedará aislada”, me dije, si no se hace algo que sirva como aglutinante. El factor momún se traduce en dos expresiones anglosajonas: bleisure y blurring. El primero en la intersección de dos palabras para formar un neologismo: business + leisure. En otras palabras, los momentos placenteros que podemos vivir incluso en un momento de viaje profesional. Y el segundo, la derivación de blur, un sustantivo que significa difuminar. En este caso, la zona difuminada entre nuestro empleo y nuestra vida personal, demarcada por el uso constante de la conexión a Internet.

Ambas palabras tienen algo en común: lo laboral. Tras la pandemia, hemos visto cómo el trabajo cambió su paradigma sin poder hacer otra cosa que asumirlo y aceptarlo. Sus consecuencias han sido enormes para esta cultura y tras esas circunstancias nada será como antes. Mucha gente no desea regresar a las oficinas, otras siguen la tendencia del nomadismo digital, la mayoría necesita creer que para el cumplimiento de tareas y objetivos no es necesaria la presencialidad física. Lo virtual ha ganado terreno.

Sin embargo, seguimos subiendo al barco, al avión o al tren a la hora de viajar. A muy pocos se les ocurriría afirmar que es mejor un viaje virtual que uno real. Queremos la experiencia física de un viaje, así sea por motivos laborales. Si bien las visitas virtuales a miles de sitios distantes ha sido un plus de la tecnología de entretenimiento, es cierto que en contrapartida, la industria del turismo sufre un período de adaptación en el que los trabajadores con oficios liberales transitan un cambio de paradigma.

Hay que aclarar, por tanto, que el nomadismo digital no aplica en algunos empleos o puestos que precisan de trabajo físico o dinámicas de presencialidad obligatoria. Esta que describo es una realidad acotada en cuanto al bleisure. Pero en torno al blurring, debemos decir que se ha generalizado no solo en los vínculos comerciales sino en los personales. La invasión a nuestra privacidad excede el ámbito laboral, la idea del tiempo en los trabajadores autónomos o emprendedores pareciera haber retrocedido. Supimos conquistar a punta de dramas y represiones las ocho horas por jornada laboral; hoy sabemos que el promedio diario de horas en las que atendemos actividades laborales sobrepasa las 12.

Viendo este panorama es innegable el valor que tienen estos temas en un ámbito informativo especializado. Lo críticos que podamos ser, para mejorar la calidad de vida en la cultura contemporánea del trabajo, no depende sólo de señalar lo que pasa con el máximo de datos obtenidos. Debemos aportar soluciones. La discusión sobre si se vive para trabajar o se trabaja para vivir tiene hoy tanto sentido, como aquella sobre la clase obrera en la segunda industrialización a principios del siglo XX.

Si usted viaja por negocios y tiene tiempo de disfrutar de alguna actividad, considérese en pleno uso de sus facultades. No estoy segura de afirmar que se trata de un privilegio. Pero si el negocio interfiere en su vida, a tal punto de no tener espacios propios para desarrollarse como ser humano, entonces tendrá que revisar sus pulsiones y la de su entorno. Y recuerde algo: no contestar de inmediato un mensaje de WhatsApp de su jefe, por estar viendo un atardecer, es una muestra no sólo de salubridad mental sino un acto de resistencia necesaria.

Entonces, si podemos discernir entre lo que hay bueno y lo que debe mejorar, Negocios y Placer tratará de revelar la trama de este tejido que va formando mandatos o modos de compartamiento cuyos efectos desconocemos. Aunque viajar por trabajo puede ser entretenido y gratificante, el viaje de la vida personal es más importante.

 

Muriel Belmont
Editora

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Editor

Negocios y Placer es un magazine especializado en información comercial y de esparcimiento. Recomienda los mejores circuitos de viaje, y los hitos de la industria del turismo. Resaltamos el Bleisure (Travel + Leisure), una tendencia con más adeptos cada día, y el Turismo MICE ( por sus siglas en inglés: Meeting, Incentives, Conferencing y Exhibitions).

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